QUIENES SOMOS
Breve reseña histórica de una empresa familiar
1954 fue el año en que el novel Farmacéutico Don Nicolás Tuma instalaba su primera farmacia en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos: la Farmacia Tiro Federal, que se convertía en un preciado centro de atención farmacéutico para el barrio del mismo nombre, por aquel entonces casi en los extramuros de la ciudad.

La atención brindada a los vecinos a toda hora del día o de la noche, sábados, domingos o feriados, ya anticipaba la filosofía de trabajo que guiaba su profesión.

Algunos años más tarde, transfería la propiedad de su farmacia, la que hasta hace poco tiempo siguió usufructuando la fama de buena atención sacrificadamente construida, para finalmente desaparecer absorbida por una sociedad mutual.

1960 marcó el inicio de una nueva etapa: la instalación de una farmacia en la antípoda de la anterior: el sector más residencial de la ciudad. También aquí su accionar destacó de lo habitual, ya que tan solo lograr que el Colegio de Farmacéuticos aprobara el nombre elegido le costó seis meses de arduos trámites y hasta algunas escaramuzas legales, porque no respondía a la “tradición” en nombres de farmacias.

ROLIRIA fue el nombre elegido y comenzó con él la historia que hoy tiene la primera cadena de farmacias de la provincia de Entre Ríos que introdujo el sistema de autoservicio, reemplazando los tradicionales espacios pequeños que se destinaban al público por salones de venta más amplios, modernos y con góndolas.

Por el año 1998, una de las más grandes droguerías de ese momento, GOMER SA, el mayor proveedor de la cadena por esos momentos, hoy en día Monroe Americana SA, entro en un proceso de quiebra y arrastró financieramente a Roliria Farmacias, hasta el punto de su casi extinción. Fue allí que el hijo de Don Nicolás, el Ingeniero Rolando Tuma, al frente de la firma, eligió mantener a salvo la empresa y los puestos de trabajo aplicando un largo y duro régimen de austeridad en gastos pero manteniendo e incluso profundizando algunos servicios, como lo fue uno de los primeros 0-800 de Paraná y el reparto a domicilio A TODA LA CIUDAD con cadetería propia. Estos fueron replicados luego por otras farmacias. Al finalizar este proceso, la farmacia hizo frente a todas sus responsabilidades, hasta sanear su situación económica. Hoy, 61 años después de que Don Nicolás dispensara los primeros y fortísimos “Iodex” y “Citratos de Magnesia” en su botica, Roliria continúa brindando a sus vecinos de todo Paraná la mejor atención y prestando el servicio más cálido y en horarios extendidos para sus clientes de la capital, y por supuesto, los visitantes.